miércoles, 29 de octubre de 2014

'Nocilla Dream' de Agustín Fernández Mallo

   Nocilla Dream de Agustín Fernández Mallo, publicada en 2006, se trata de la primera novela que inicia la trilogía Nocilla Project, la cual está compuesta por sus otras dos novelas: Nocilla Experience (2008)  y Nocilla Lab (2009).  A partir del impacto que causó la trilogía Nocilla Project, la periodista Nuria Azancot acuñó al movimiento literario contemporáneo como generación Nocilla.


Para llegar a entender esta novela tenemos que preguntarnos: ¿Cómo y por qué surgió Nocilla Dream? El mismo autor nos responde a esta pregunta en el periódico La Vanguardia:





Así pues, Mallo inicia esta novela a partir de la docuficción y autoficción. Es decir, toma noticias reales y las deforma. Lo curioso de esta novela es que esas historias (reales, semireales o ficcionales) no se presentan de manera lineal, sino que Mallo las fragmenta en su novela y el lector se puede llegar a sentir confundido porque de un fragmento a otro no hay relación aparente entre las historias, personajes, espacios e incluso géneros. 

Como bien nos advierte Juan Bonilla en  el prólogo de Nocilla Dream:

No estamos ante una novela tradicional, sino que estamos ante una novela experimental  que pone en práctica la teoría del rizoma, red de redes, arroyo sin fin, emplea la técnica del collage y el zapping

Por tanto, el lector se enfrenta a un tipo de novela totalmente distinta a la que suele estar acostumbrado. Aquí Fernández Mallo rompe la regla de las tres unidades (tiempo, acción y lugar) de Aristóteles. Se trata de  una novela experimental que busca una ruptura con lo anteriormente hecho y para ello emplea distintas técnicas como puede ser el fragmentarismo o el colaje. 

Mallo usa como pretexto una  historia central a la que añade numerosos  relatos. Nocilla Dream está compuesta por 113 fragmentos o relatos breves en los que se presentan diversas historias fragmentadas que a simple vista parece que no tienen nada en común, pero que finalmente están interrelacionadas. El motivo que aúna la mayor parte de estas historias es la carretera US50, que les dirige hacia Carson City, en la que hay un álamo en el que la gente cuelga sus zapatos. Esta novela transporta al lector hacia distintos lugares del planeta como puede ser Estados Unidos, Albacete, Pekín, Bangkok, Madrid, micronaciones, etc. También nos presenta una gran gama de personajes como prostitutas, camioneros, programadores, surfistas, banqueros, empleados de gasolineras, repartidores, escaladores, boxeadores, etc.  

Además, la novela también está compuesta por artículos de diversas temáticas  como puede ser la física cuando cita a Richard Phillips Feynman o a Jacob D. Bekenstein, el cine norteamericano con Alfred Hitchcock, la música de los años 80 con Sex Pistols o Siniestro Total,  la cultura japonesa, la  literatura cuando cita a Borges, la filosofía con Felix de Azúa, la ingeniería con Martin Cooper, la arquitectura, la tecnología, los asuntos audiovisuales con Daniel Arijon, el arte conceptual, etc. La mayor parte de estas referencias desvelan las influencias y gustos del autor.

En definitiva se trata de una novela heterogénea que abarca diversos conocimientos del mundo. En ese sentido, podríamos comparar está novela con Internet (red de redes) en el que actualmente hallamos todo tipo de información.

Una cita de J. S. Simpson en The Daily Economy que aparece casi al final de esta novela explica a la perfección lo que significa Nocilla Dream en el panorama narrativo español contemporáneo:

 En esta ¿novela? ¿poema? ¿informe?, dejémoslo simplemente en “texto sin glutamatos ni conservantes ni potenciadores del sabor”, se renueva el lenguaje agotado de la novela contemporánea. Una maestría de invocación (más que de utilización) de recursos. Un lujo.

Sin duda alguna, Mallo es un autor arriesgado, experimental, novedoso, revolucionario e insatisfecho con el panorama narrativo español contemporáneo. Él rechaza la escritura tradicional y aboga por un tipo de escritura que se corresponda con la situación y tiempo en que se desarrolla. Por ello, Fernández Mallo tiene en cuenta el impacto que ha causado Internet en nuestro modo de escritura y considera que las novelas han de cambiar su forma de expresión y adaptarse a la escritura del siglo XXI.

En ese sentido, Fernández Mallo en Nocilla Dream pone en práctica un nuevo modo de expresión. El autor, al deshacerse de la escritura tradicional, intenta imitar la escritura digital en la que los fragmentos podrían tener su equivalente en la esfera digital con los enlaces que vinculan los textos de las narraciones hipertextuales. 

 De este modo, el lector juega un papel fundamental en este tipo de novelas fragmentadas porque el autor  le otorga al lector la posibilidad de alterar el orden de la lectura. De este modo el lector es el que decide libremente el camino que seguirá el texto, es decir, puede tomar diferentes vías para darle sentido a la obra.  No importa que el lector empiece por el fragmento 7  y siga por el 89 o el 32 porque, al fin y al cabo, todo está interconectado, al igual que sucede en la Red.

Para finalizar esta publicación me gustaría compartir el fragmento número 45 de Nocilla Dream para que reflexiones sobre cuál será el futuro de  la escritura en soporte digital y de la escritura en formato impreso:

AÑO 2054. Mis nietos están explorando el desván de mi casa. Descubren una carta fechada en el 2004 y un CD-ROM. La carta dice que ese disco CD-ROM que tienen entre sus manos contiene un documento en el que se da la clave para heredar mi fortuna. Mis nietos tienen una viva curiosidad por leer el CD, pero jamás han visto uno salvo en las viejas películas. Aún cuando localizaran un lector de discos adecuado ¿cómo lograrían hacer funcionar los programas necesarios para la interpretación del disco? ¿Cómo podrían leer mi anticuado documento digital? Dentro de 50 años lo único directamente legible será la carta.
JEFF ROTHENBERG




Bibliografía:
‘El escritor radiactivo’ (en línea), http://www.candaya.com/agustinlavanguardia.pdf (fecha de consulta: 23 de octubre de 2014)


miércoles, 15 de octubre de 2014

Elogio del texto digital, José Manuel Lucía Megías.

Elogio del texto digital  es el título del libro de José Manuel Lucía Megías, publicado por la editorial Fórcola. Además, este libro contiene  un prólogo que está redactado por Javier Celaya, fundador de Dodoce.com. En este prólogo Celaya nos adelanta que Elogio del texto digital es un  libro “quitamiedos” para entender las implicaciones del impacto de Internet en el mundo del libro.

A mi parecer el título de este libro no es del todo acertado ya que Lucía Megías no realiza un elogio del texto digital en sí mismo, sino  más bien ofrece información y claves para interpretar el nuevo paradigma digital que estamos experimentando a través  de aquellos cambios analógicos que ya hemos asumido (del rollo en papiro al códice medieval; del códice al libro impreso…). Además, considero que el autor no se implica en dar respuestas a este nuevo cambio hacia el texto digital, sino que  tan solo ofrece información  y plantea  interrogantes respecto al futuro de las editoriales y libros impresos con el triunfo de los textos digitales.

En los primeros capítulos Lucía Megías hace un repaso a la historia de la escritura analógica para que el lector comprenda que ha ido superando cambios de paradigmas anteriores, pese a los miedos e incógnitas que aparecen ante la novedad.  De este modo el autor pretende extrapolar esas situaciones ya superadas para que en la actualidad recibamos  con agrado las ventajas que el  texto digital nos ofrece.

Seguidamente hace un verdadero elogio a aquellos precursores y soñadores que han hecho realidad  sus sueños digitales y que han cambiado  radicalmente nuestros modos de creación y difusión de la información, acceso a la misma y su conservación. El primero de ellos fue Vannevar Bush que en 1945 publicó un  artículo en la revista Atlantic Monthly planteando  el diseño (que no llevó a cabo) de Memex, un aparato de lectura automática. Otros precursores son Bill Gates (Microsoft), Steve Jobs y Steve Wozniak (Apple), Tim Berners-Lee (WWW) Sergey Brin y Larry Page (Google), Marc Zuckerberg (Facebook). Estas nuevas tecnologías permitieron el nacimiento del texto digital.

Así pues la Red ha revolucionado y  ha  desarrollado cambios en la propagación de la información a los que los inmigrantes digitales se ven obligados a  adaptarse. Por el contrario, los  nativos digitales no necesitan un proceso de aclimatación, sino que van más allá y  desean sacar el máximo partido a las nuevas posibilidades que les ofrece  la tecnología digital. Sin embargo, todos estos usuarios se encuentran con barreras políticas y educativas  que no responden a sus necesidades.  Como bien dice Lucía Megías: La tecnología está ahí, el conocimiento también… tan solo queda la voluntad política y académica para convertirlo en una realidad.

Además, también nos encontramos con el impedimento de las industrias editoriales ya que consideran que los textos digitales son una amenaza y con ellos verían perjudicados sus beneficios. También cabe destacar que hay lectores que se empeñan en mantenerse fieles al mundo analógico porque desconfían y se resisten a las nuevas tecnologías.  Por tanto, estamos ante una sociedad que no cree o no es partidaria del avance.  Una sociedad que prefiere vivir en el atraso y no progresar.

En estos tiempos de cambio hacia el texto digital tan solo nos queda confiar en el papel primordial que representan las Humanidades Digitales. Universidades, bibliotecas, editoriales, etc. deben impulsar proyectos para sacar el máximo rendimiento a estos nuevos modelos digitales que tantas ventajas nos ofrecen como son la hipertextualidad, hipermedialidad e interactividad.

En definitiva, el texto digital aún está en un momento de transición, innovación y aceptación por parte de la sociedad. Nos encontramos en una situación intermedia entre los partidarios del texto digital y del texto analógico. Ambos conviven en el mismo panorama social, de momento. No se sabe a ciencia cierta cuál será el futuro del texto analógico, pero está claro que en los próximos años habrá un gran desarrollo del texto digital en los medios  tecnológicos que será beneficioso en la era de la información y la comunicación.


miércoles, 8 de octubre de 2014

Del “homo papyrus” al “homo digitalis”



En esta entrada voy abordar una figura fundamental y poderosa en el campo literario: el lector.

El Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua define el vocablo lector como  “Que lee o tiene el hábito de leer” o “Que lee en voz alta para otras personas”. Considero que estas definiciones no son suficientes para describir a la figura del lector y creo conveniente ampliarlas añadiendo que un  lector –al ser el receptor de un texto– tiene el poder de dar, recobra y asignar sentido a las palabras de un escritor.  En consecuencia, sin lectores no existiría, públicamente, la figura del escritor.


Ahora mi pregunta es ¿desde cuándo hay lectores?

El homínido es lector desde que plasmó  e interpreto ideogramas, pictogramas en soportes como las paredes de cavernas, rocas, etc. Asimismo, introdujo la escritura en  maderas, cueros, huesos, cortezas de árboles... Más tarde, comenzó a grabar en tablillas de arcilla, seguidamente cristalizó sus ideas en los papiros y  pergaminos, hasta llegar al papel.

Desde el inicio de la escritura, el lector ha sufrido constantes transformaciones en lo que se refiere al acto de la lectura. Por esta razón, a este lector no le queda otra alternativa que la de “innovar o morir”.  Pero, en la actualidad, ¿cómo y en qué soporte lee el lector?

Actualmente, en la era de la web 3.0 y con los avances tecnológicos, el hábito de la lectura ha sufrido un cambio de paradigma. La aparición de los textos digitalizados ha relegado a un lugar distinto, que no inferior, a los textos en formato papel.    

Desde la llegada de Internet el número de lectores se ha incrementado debido a que la población, al dedicar muchas horas diarias a estar conectado a la red bien sea por ocio, trabajo, estudios, etc., está leyendo constantemente –a  veces sin ser consciente de ello– en redes sociales, periódicos digitales, correos electrónicos, foros, blogs… De manera que esto es algo positivo porque gracias a estos medios y redes digitales la población está leyendo más que nunca.

Otro hecho a destacar es que con el surgimiento de Internet los sistemas tradicionales de producción de libros se han visto alterados. Ahora encontramos editoriales, librerías y bibliotecas virtuales que satisfacen las necesidades de estos lectores conectados a la red. Este fácil acceso para adquirir libros, tanto en formato papel como digital,  a través de la red ha sido un éxito para crear nuevos lectores.

Tampoco debemos olvidar que con la aparición de Internet nace el problema de las descargas ilegales y, en consecuencia, la violación de los derechos de propiedad intelectual. Este es un tema delicado hoy en día ya que mediante estas descargas ilegales las industrias editoriales, cinematográficas y musicales se ven enormemente perjudicadas.

De esta manera, con el surgimiento de las nuevas tecnologías, la experiencia del lector ha cambiado totalmente porque  el lector ya no lee en tinta tradicional, sino que lee mediante píxeles o la denominada tinta electrónica. En ese sentido, el soporte ya no es ahora el papel, sino que puede ser cualquier pantalla de un dispositivo digital bien ya sea una tableta, móvil, ordenador, lector de libros electrónicos, etc.  

Por ende, el concepto de lector ha cambiado en esta época digital. Ya no se trata de un lector que disfruta de un texto en su soledad, sino que se trata de un lector conectado a cualquier tipo de dispositivo digital y que, además, puede estar interactuando con otros lectores al mismo tiempo.

El lector de libros electrónicos, lector de libros digitales o lector de ciberlibro (o como desees denominar a este aparato) ha proporcionado muchas ventajas como puede ser transportar cientos, miles y millones de libros en un tamaño muy pequeño y ligero. A mi parecer el lector de libros electrónicos es sinónimo de biblioteca portátil en la que el lector elabora su propio catálogo. Otra ventaja es que el tamaño de la letra puede ser modificado para que resulte una lectura más cómoda, el precio de los textos digitales es más económico respecto al formato impreso, los ojos no se cansan, etc.

Sin embargo, en esta época en la que lo digital está sobrevalorado, se estima más que nunca el texto en formato impreso porque ofrece una experiencia única, que jamás llegará a proporcionar la edición digital. Es cosa sabida la gran satisfacción que produce sentir el tacto del papel al pasar las páginas, su olor, el peso real de un  libro, el espacio físico que ocupa, etc.





En resumidas cuentas, actualmente encontramos un lector heterogéneo que se sitúa a medio camino entre la lectura en formato impreso y  en formato digital. En otras palabras, el lector acude al soporte digital para unos fines distintos que en el soporte impreso, y viceversa.


Y tú ¿te consideras un “homo papyrus” o un “homo digitalis”?


Me gustaría concluir esta entrada compartiendo una cita extraída del discurso del Premio Nobel de Literatura de 2010, Mario Vargas Llosa:

Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida.





domingo, 5 de octubre de 2014

Recuerda tus primeros renglones torcidos al escribir en un folio en blanco…  


Inicio una nueva aventura en la esfera digital abriendo mi propio blog que dedicaré plenamente a la elaboración de entradas sobre cuestiones literarias. Por ello, te invito a que formes parte de esta travesía y navegues entre mis publicaciones.


"Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro" Emily Dickinson